Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
Entre lo feo y lo hermoso, deme Dios lo provechoso.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
Ni en pelea de perros te he visto
El dinero no compra la felicidad.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Contra las palabras llenas de ira nada mejor que una boca bien cerrada.
Amigo beneficiado, enemigo declarado.
Barriga llena, no cree en hambre ajena.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Un muerto abre los ojos al vivo.
No hay cambios sin inconvenientes, aun de peor a mejor
Mentiroso sin memoria, pierde el hilo de la historia.
El que sabe sabe, y el que no sabe es gerente.
Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu.
Buscar los tres pies al gato.
El que por su gusto muere ni camposanto merece.
El hábito es una camisa de hierro.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Todos son unos, muertos y difuntos.
Amor con casada, vida arriesgada.
A quien mucho tiene, más le viene.
Querer y no querer, no está en un ser.
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
Feliz es el hombre que encuentra un amigo generoso.
Una gran ciudad es un gran desierto.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
El que da lo que tiene no está obligado a dar más.
Lo cómodo o lo expedito, es mejor que lo bonito.
Con bondad se adquiere autoridad.
Cada cosa en su lugar, ahorra tiempo en el buscar.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
El amor nunca se paga sino con puro amor.
Bien se guarda lo que trabajando se gana.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Unos saben lo que hacen y otros hacen lo que saben.
Contra un padre no hay razón.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
El que del campo viene, cenar quiere.
Cachicamo trabaja pa' lapa.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
Favores en cara echados, ya están pagados.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
La única razón por la que el universo es infinitamente grande, es por que el ser humano es infinitamente pequeño.
El que más puede, más aprieta.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
A buen amigo buen abrigo.
Los ojos son el espejo del alma.