Tu secreto en tu seno, y no en el ajeno.
El que apurado vive, apurado muere.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
El que mucho habla, mucho yerra.
Cada cual es hijo de sus obras.
Quien casa una hija, gana un hijo.
El bien que hicimos en la víspera es el que nos trae la felicidad por la mañana...
El que rompe, paga.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
Chocolate que no tiñe, claro está
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
Ante la duda, la más madura.
A pan duro, diente agudo.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
Hombre amañado, para todo es apañado.
La vida es un deber a cumplir
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
Donde hay hambre no hay pan duro.
La mujer es como la huella: Siempre parece mejor la de al lado.
Bromas pesadas nunca sean dadas.
El que cosas busca, por fuerza ha de hallar alguna.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
Recuérdalo bien Mamerto, todo pirata no es tuerto.
Tarde, o temprano, todo lo sabe fulano.
Ningún amigo como un hermano, ningún enemigo como un hermano.
Quien presume de aventuras tiene más ganas de trofeos.
Creerse incapaz de algo, es casi ya serlo.
Más vale ser ciego de los ojos, que del corazón.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
No busques en el amigo riqueza, ni nobleza, sino buena naturaleza.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
La venganza es el platillo que sabe mejor frío.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
Más querría un dinero que ser artero.
Mande el que puede, y obedece el que debe.
A falta vieja, vergüenza nueva.
Quien dice mal de la pera, ése la lleva.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
Aunque mal pienses de cada uno, no digas mal de ninguno.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Vale más medir y "remedir", que cortar y arrepentir.
Si quieres que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.
Es cierto que al necio la ira lo mata, y al codicioso consume la envidia. Libro de Job 5:2
Un mes antes y otro después de Navidad, es invierno de verdad.