Intimar con ninguno; trato con todos.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
Tal vendrá que tal te quiera.
Abril, siempre fue vil.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
A consejo ido, consejo venido.
Mas vale dar que recibir.
La vida no vale nada, pero nada vale tanto como la vida.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
Tripas llevan pies, que no pies a tripas.
Quién encuentra a un amigo, encuentra a un tesoro.
Necesitado te veas.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Jamás cerró una puerta Dios, sin que abriese dos.
Que tu mano derecha no sepa lo hace la izquierda.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
Dios consiente, pero no siempre.
Desnudo naci, desnudo me hallo; ni pierdo ni gano.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
La máxima victoria es la que se gana sobre uno mismo.
A liebre ida, palos al cubil.
De tejas para abajo, todo el mundo vive de su trabajo.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Confía tus secretos a un amigo y te tendrá cogido por el cuello
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
Probando es como se guisa.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
La razón y el agua hasta donde dan.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
Quien supo esperar, llega a triunfar.
Dos cabezas piensan más que una.
Nadie da palos de balde.
El vino es un traidor: primero es amigo y después, enemigo.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Quien tiene arte va por todas partes.
La bondad vence la maldad como el agua al fuego
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
La cortesía es la compañera inseparable de la virtud.
Malo es callar cuando conviene hablar.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
Siempre hay dos versiones de una misma historia. Procura escuchar las dos.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
Lo comido por lo servido.