Los señores hablan de cosas, los criados de personas.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Quien una vez te engañó, no lo haga dos.
El dinero y el amor son dos cosas que no se pueden ocultar.
Si vas a creer todo lo que lees, mejor no leas.
No me dijeron perro, pero me tiraron el hueso.
Bueno es el cilantro, pero no tanto.
Los vicios no necesitan maestro.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
Buscando lo que no se encuentra, se encuentra lo que no se busca.
Si tienes miedo, a nadie lo reveles.
Es mejor ser envidiado que ser apiadado.
Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
Lo que abunda no daña.
El que la hace riendo, la paga llorando.
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.
El más grande placer de la vida es hacer algo que los demás dicen que no se puede hacer.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
El que es sabio nunca enceguece.
Voz del pueblo, voz del cielo.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
La vida es un montón de pequeñas cosas
Lo más sabroso se alcanza, con Prudencia y con Constancia.
Hombre lisonjero, falso y embustero.
Si no te equivocas de vez en cuando, quiere decir que no estas aprovechando todas tus oportunidades.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
Mucho sabe quien callar sabe.
Reniego de plática que acaban en daca.
Razón no requiere fuerza, ni fuerza requiere razón.
Tranquilidad viene de tranca.
A fullería, cordobesías.
Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
Boca con boca se desboca.
A lo que has de negarte, niégate cuanto antes.
Buen amigo es el dinero.
En donde la fuerza sobra, hasta la razón estorba.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
El gato y el ratón nunca son de la misma opinión.
Fiar es de hombre bobo, pues es pagar lo que come otro.
Todo lo hace bien el hombre de bien.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión.