Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
Quien mucho desea, mucho teme.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
Hijo eres, padre serás; cual hicieres, tal habrás.
Amigo soy leal, hasta salir al umbral.
Dicen y dirán que la pega, no es gavilán.
Lo que sea que suene.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
El loco, por la pena es cuerdo.
Lo que fuere sonará.
A quien dices el secreto das tu libertad.
A quien te quiere bien, en la cara se le ve.
No solo de pan vive el hombre.
En talento o en caudales, lo que tienes justo vales.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
Los buenos maestros enseñan hasta cuando se equivocan.
Lo que uno no quiere, otros lo desean.
El que bien reparte, se lleva la mejor parte.
Hasta la muerte, todo es vida.
Secreto a voces.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas
El que necesita, te visita.
Vida que es una mierda poco importa que se pierda.
Jugar y nunca perder, no puede ser.
No hay caracol que no tenga vuelta.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.
Perdona una vez; pero nunca tres.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
La mujer, generalmente hablando, está, generalmente, hablando.
La práctica perfecciona.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
Digo y redigo que la breva no es higo.
La bondad, quien la tiene la da.
Es mejor dar un centavo que prestar un peso.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
Saberlo ganar y saberlo gastar, eso es disfrutar.
Mucho miedo, mucho miedo y poca vergüenza.
Hoy no se fía, mañana sí.
La mujer que se respeta, no muestra culo ni teta.
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
Cosa hallada no es hurtada.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Si quieres de tu amigo probar su voluntad, finge necesidad.