Pedir con el puño en alto, no es súplica sino asalto.
Nadie es tan alto, que no este al alcance de la mano de su enemigo.
La vida del puerco, corta y gorda.
Ese no pega ni un timbre.
Que Dios bendiga lo que caiga en la barriga.
Si quieres convertirte en calígrafo: Escribe, escribe y escribe.
¿Quién con una luz se pierde?
Dios te dé salud y gozo y casa con corral y pozo.
Tú vas a Roma a buscar lo que tienes a tu umbral.
Tres cosas echan al hombre de su casa: El humo, el frio y la mala esposa.
Los jóvenes van por grupos, los adultos por parejas y los viejos van solos.
Cuando el camino es corto, hasta los burros llegan.
Jamás en el mismo plato, comen el ratón y el gato.
No puede el hombre huir la fortuna que le ha de venir.
Un mar calmo no hace buenos marineros.
Todos los plazos se cumplen.
Mira después el bienestar del cuerpo y la mente.
Una buena cabra, una buena mula y una buena mujer, son muy malas bestias las tres.
No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.
Levantar la liebre para que otro la mate es disparate.
A quien le duele la buba, ese la estruja.
De lo bendito, poquito.
Lo quiero, para ayer.
A burra vieja, albarda nueva.
Lo fino y bonito, es siempre chiquito.
Disparar otra flecha para encontrar la anterior
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Los refranes y las tejas son cosas de casas viejas.
El que no engorda comiendo, no engorda lamiendo.
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
Nadie llega a bachiller, sin estudiar y aprender.
Cuando no está preso lo andan buscando.
El ladrón empieza robando un alfiler y llega a robar un imperio
Dar antes que amagar.
No muestres los dientes hasta que puedas morder.
La mujer golosa o puta o ladrona.
El alcalde de mi pueblo, ¡qué burro tiene que ser!, para mandar en nosotros, que semos más burros que él.
Dejadle correr, que él parará.
Más bien duerme el deudor que su acreedor.
La distancia hace a las montañas más azules.
El mal agüero del espejo roto es que hay que comprar otro.
Un niño sin padre es como una casa sin techo.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
Primero es la camisa que el sayo.
La dieta cura más que el bisturí.
Donde haya legisladores, no faltarán los infractores.
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
Bebido el vino, perdido el tino.