La alegría en el alma sana se cría.
Nadie es tan alto, que no este al alcance de la mano de su enemigo.
Ese no pega ni un timbre.
Cuando el camino es corto, hasta los burros llegan.
La vida del puerco, corta y gorda.
A quien le duele la buba, ese la estruja.
De lo bendito, poquito.
Que Dios bendiga lo que caiga en la barriga.
Lo fino y bonito, es siempre chiquito.
Levantar la liebre para que otro la mate es disparate.
Cada maestrito tiene su librito.
Una buena cabra, una buena mula y una buena mujer, son muy malas bestias las tres.
Los jóvenes van por grupos, los adultos por parejas y los viejos van solos.
Si quieres convertirte en calígrafo: Escribe, escribe y escribe.
Freír todo el arenque para comer las huevas
No puede el hombre huir la fortuna que le ha de venir.
Todos los plazos se cumplen.
Jamás en el mismo plato, comen el ratón y el gato.
¿Quién con una luz se pierde?
Lo quiero, para ayer.
Dios te dé salud y gozo y casa con corral y pozo.
Un mar calmo no hace buenos marineros.
La mujer golosa o puta o ladrona.
A burra vieja, albarda nueva.
El alcalde de mi pueblo, ¡qué burro tiene que ser!, para mandar en nosotros, que semos más burros que él.
Mira después el bienestar del cuerpo y la mente.
Nadie llega a bachiller, sin estudiar y aprender.
Los refranes y las tejas son cosas de casas viejas.
El ladrón empieza robando un alfiler y llega a robar un imperio
El que no engorda comiendo, no engorda lamiendo.
No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.
La distancia hace a las montañas más azules.
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
El mal agüero del espejo roto es que hay que comprar otro.
Disparar otra flecha para encontrar la anterior
Primero es la camisa que el sayo.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
Cuando no está preso lo andan buscando.
Mi mama me manda a mi y yo mando a mis hermanitos.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
Más bien duerme el deudor que su acreedor.
La dieta cura más que el bisturí.
Dar antes que amagar.
Hacer la plancha.
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
No muestres los dientes hasta que puedas morder.
Dejadle correr, que él parará.