Completar (uno) el número de flautistas sin saber tocar la flauta.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
A la noche putas y a la mañana comadres.
A tu marido muéstrale el culo, pero no del todo.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
Aprende, aunque sea a coces y bofetones.
Marzo se lleva la culpa y Abril la fruta.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
A la gorra, ni quien le corra.
En la tierra del ciego, el tuerto es rey.
Deuda real, se cobra tarde y mal.
El buen tiempo ayuda en el trabajo.
A la fuerza, no hay razón que la venza.
Lo que madura pronto, se pudre temprano.
Aramos, dijo la mosca, y estaba en el cuerno del buey.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
El que tiene una alta meta, suela cambiar de chaqueta.
El buen hijo a su casa vuelve.
Al guardar el trigo, no quiero parientes ni amigos.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
Casa al hijo cuando quisieres y la hija cuando pudieres.
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
Dame gordura, darte he hermosura.
A fuego y a boda va la aldea toda.
Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas de los demás.
El corazón en Dios y la mano donde se pueda.
Quién no tiene de Inga tiene de Mandinga!
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
Bella por natura, hasta la sepultura.
Alegría en la villa que hay berenjenas en la plaza.
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.
No hay caldo que no se enfríe.
El agua fluye abajo, y el hombre va arriba.
El mal y el bien no son amigos, pero son vecinos.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
A cada cerdo, le llega su sábado.
Como no soy río, atrás me vuelvo.
El que es buen juez por su casa empieza.
Cuando la gana de joder aprieta, ni el culo de los muertos se respeta.
La razón no quiere fuerza.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
El amor no hace hervir la olla
Abril Abrilete, cuando la viña mete.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
Ni de malva buen vencejo, ni de estiércol buen olor, ni de puta buen amor.
Cuanta más prisa tienes más tropiezas.
Te casaste, la cagaste.