El que no sabe, es como el que no ve.
A la muerte pelada no hay puerta cerrada.
No somos ríos, para no volver atrás.
No hay bueno caro ni malo barato.
Ni el libro cerrado da sabiduría, ni el título por sí solo da maestría.
El gozo en el pozo.
El corazón es un guía que los pies siguen
Nunca falta de que reírse.
Dios dice ayúdate que yo te ayudaré.
El burro que más trabaja, más rota tiene la albarda.
Espera lo mejor, pero prepárate para lo peor.
De comerciar a robar, poco va.
No hay cuna que más apriete que la del mismo palo.
El que no tiene mujer, cada día la mata; más quien la tiene, bien la guarda.
Si no haces lo que te gusta búscale el gusto a lo que haces.
Menos correr y más hacer.
El joven puede morir, pero el viejo no puede vivir.
Vivimos entre dos nadas: nada al nacer y nada al morir.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
Ni camino sin atajo ni campana sin badajo.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Hay veces que nada el pato, y hay otras que ni agua toma.
La nieve presagia una buena cosecha.
La fama propia depende de la ajena.
En la casa donde no hay pan, pocas cosas se dan.
Nunca hagas grande a quien nació rastrero.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
Las botas del diablo no hacen ruido.
Llegado el carro al pie de la montaña , se encontrará infaliblemente el camino.
El que las sabe, las tañe.
Para mal casar, mejor nunca maridar.
En el juego y el licor, se reconoce al señor.
Pedo con sueño no tiene dueño.
El dinero tiene la cola corta. Por eso cuesta tanto agarrarlo.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
De pregonero a verdugo, mirad como subo.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
Del árbol caído todo el mundo hace leña.
Una de cal y otra de arena, hacen la mezcla buena.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
Apunta y da y la cuenta te saldrá; da y apunta, y no te saldrá nunca.
Al buen amanecer no te lo dejes perder.
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
Una simple chispa puede iniciar un fuego que arrase la pradera.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
Con pan y vino, se anda el camino.