Ni uno de cada ciento, de su suerte está contento.
Con fuerza de voluntad, incluso un ratón puede comerse un gato
Yo no siento que mi marido juegue, sino que pierda.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
Te casaste, la cagaste.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
Los hombres son como los caracoles que con el buen tiemposalen de la concha y con el malo se esconden en ella
El mal y el bien no son amigos, pero son vecinos.
Aire colado, a muchos ha matado.
Cuando el sauce se muere la primavera está a punto de llegar
Nuestro gozo en un pozo.
El perro en la perrera se rasca las pulgas; el perro que caza no las siente.
A la hija casada sálennos yernos.
Allí estaba quien lo vio; pero no era yo.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
La que del baño viene, bien sabe lo que quiere.
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
Por lo estrecho se va al cielo, y por lo ancho al infierno.
Cuando una mujer te pida que te tires por un tajo, pídele a Dios que sea bajo.
Si comes cerezas con los poderosos te arriesgas a que los huesos lluevan contra tu nariz.
Tan cabrón se es con un cuerno como con dos.
Barco sin cubierta, sepultura abierta.
Amores de una señora, se olvidan con otro amor.
La mercancía bien comprada está medio vendida.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Vámonos muriendo todos que están enterrando de gorra.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
No merma el daño el ser muchos a llorarlo.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
De los celos, se engendran los cuernos.
No hay año sin desengaño.
Rico y de repente, no puede ser santamente.
Si al pez le gusta el agua, el agua tratara bien al pez.
A los ojos que aman no les avergüenza mirar
El hombre apercibido medio combatido.
Fui donde no debí, ¡y cómo salí!.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Al que le pique, que se rasque.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
Dila que es hermosa y ella se volverá loca.
A tu casa venga quien te eche de ella.
El pan ya comido enseguida se olvida.
Acarrear leña para apagar un incendio.
Agua de mañana, o mucha o nada.
Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
La alegría es gran medicina; pero no se vende en la botica.
El papel que se rompa él.
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.