Vejez y hermosura nunca se vieron juntas.
El tiempo no perdona a nadie.
La mujer y las tortillas, calientes han de ser.
Un hombre puede valer cientos y cientos pueden no valer un hombre.
No le pidas trigo a la tierra que no riegues a diario.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
Ni bonita que admire, ni fea que espante.
La mala suerte es pelota, que pega pero rebota.
El dinero atraviesa el hogar del pobre igual que sopla el viento a través de una cabaña en ruinas.
El que se siente gracioso, siempre resulta engorroso.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.
Quien poco tiene, pronto lo gasta.
Gobierna tu casa y sabrás cuánto cuesta la leña y el arroz; cria a tus hijos, y sabrás cuánto debes a tus padres.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
En la cárcel y en la cama, verás bien quien te ama.
Ocasión perdida, para siempre ida.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
El más avisado cae.
A barba moza, vergüenza poca.
El buen general sabe vencer, pero también sabe no abusar de su victoria.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
Nunca falta un roto para un descosido.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Repicar y andar en la procesión implica contradicción.
La mujer consigue plata con solo alzarse la bata.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
En calabaza o bota, lo que bebes no se nota.
El futuro brota del presente, que tiene su semilla en el pasado.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
El Señor no deja sin comer al justo, pero frustra la avidez de los malvados.
La riqueza del rico es su baluarte; la pobreza del pobre es su ruina.
Las mentes grandes discuten ideas; las medianas, cosas; y las pequeñas, personas.
Por una alegría mil dolores
A la carne vino, y si es jamón, con más razón.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
Las mujeres y el melón, cuando los catas, sabes lo que son.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
El ayer es dinero gastado. Mañana es dinero por venir. Usa pues el día de hoy que es dinero en efectivo.
Otros tiempos, otros modos.
La muerte a nadie perdona.
Mujer con polo no bozo poto Sabroso.
Dicen que el hombre no es hombre hasta que no oye su nombre de labios de una mujer.
Casa ordenada, casa salvada.
Lleva siempre tu camino y no mires nunca el de tu vecino.
El sol sale para todos y cuando llueve, todos nos mojamos.
No conviertas en amigo al que has vencido
Hija la primera, del padre entera.