Tierra, cuanta veas, casa, en la que quepas.
Quien hace un cesto hace cien.
Lo que a la vista está, no necesita anteojos.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
Por San Mateo, tanto veo como no veo.
Guarda bien: pero no tanto que no halles lo guardado.
Los votos hechos durante la tormenta se olvidan al llegar la calma.
La enfermedad y los desastres van y vienen como la lluvia, pero la salud es como el sol que ilumina el pueblo entero.
Solo ves el árbol y no el bosque.
¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
Ni hagas ni seas lo que en otros afeas.
La naturaleza, el tiempo y la paciencia son los tres grandes médicos.
¡Sé siempre el primero, incluso para los golpes!
Cojo con miedo, corre ligero.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
Sucede en un instante lo que no sucede en un año
Del lobo un pelo.
Los libros nos dan la ciencia y la vida la experiencia.
Quien ama la guerra, no quiere la paz.
Buena mula, mala bestia.
Hombría y machismo, no son lo mismo.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
El agua va siempre al río.
Nunca tengas miedo del día que no has visto.
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
Lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana.
Ni el caballero buen consejo, ni el letrado buen encuentro.
Cuentas de pobre, raro es que se logren.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
Nadie come mejor que el que se procura la comida con sus propias manos
Yo me atraco de jamón, y el envidioso sufre la indigestión.
Fuerza sin maña no vale una castaña.
El capitán verdadero embarca el primero y desembarca el postrero.
No es pobre el que tiene poco, sino el que codicia mucho.
Para quien no tiene a la suerte de su parte, todos los días son martes.
Cuando los hombres son amigos el agua que beben es dulce
En materia de dinero, no hay compañero.
A caracoles picantes, vino abundante.
Dios te dé paz y paciencia y muerte con penitencia.
El que paga intereses es el burro que jala la carreta de quien le presto.
No des consejo a quien no te lo pide.
Quien tiene y da, no esta obligado a más.
Haz favores y te los pagarán a coces.
Las armas las cargan el diablo.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
Hablar sin pensar es tirar sin apuntar.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
Agua esperé y tarde sembré, sabe Dios lo que recogeré.