Todos los hijos de puta tienen suerte.
Hombre casado, burro domado.
La libertad no tiene par.
Por mucho pan nunca es mal año.
Si Dios hubiera querido prohibirnos el vino, las viñas serían amargas.
Al que le gusta el chicharron, con ver el coche suspira.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
Acúsole porque pisó el sol.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
Un "quizá" ni ata ni desata.
Lleno de pasión, vacío de razón.
En España, amigos de hoy, enemigos de mañana.
Todos son buenos, más mi capa no parece.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
Sabiduría y desengaños, aumentan con los años.
Cada uno tiene su alguacil.
A espalda vuelta, no hay respuesta.
A can que lame ceniza, no fiarle harina.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
El que tiene ovejas, tiene pellejas.
La casa esta donde el corazón.
A la rana no le gusta que se sepa que fue renacuajo
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Nadie cava con tesón sino el dueño del hurón.
Con solo honra no se pone olla.
El dinero es bien venido aunque llegue en una bolsa sucia.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
Zanahoria borracha, pan y centeno, llenando la tripa, todo está bueno.
El amor es el oficio de la mujer y la amistad el oficio del hombre
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Más difícil que abrir una tienda para comerciar es mantenerla abierta.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
La carta, corta, clara y bien notada.
Quien tiene miedo tiene desgracia.
Hay que sonreír antes de ser felices, a menos que se quiera morir sin haber sonreído nunca
Al hombre mayor, dale honor.
Los que beben mucho no le encuentran el gusto
Todo lo que se come, vino quiere; el agua, para las ranas y los peces.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Quien tiene tres y gasta dos, sirve a Dios, quien tiene dos y gasta tres, sirve a Lucifer.
El pobre puede morir; lo que no puede es estar enfermo.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
Camarón que se duerme, se lo comen los peces.
Estás más perdido que un juey bizco.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
La mujer hace el amor cuando quiere y el hombre cuando puede.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.