Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
La felicidad es una recompensa que llega a quien no la busca
El que llora su mal, no lo remedia
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
Ignora al ignorante.
El paraíso está en el regazo de una madre.
No es lo mismo hablar con el torno que con las monjas.
Fuego sin humo puede haber; pero humo sin fuego no puede ser.
Donde hay ganancias las pérdidas se esconden por ahí cerca.
Agua corriente, agua inocente.
Tapados como el burro de la noria.
Hay una puerta por la que pueden entrar la buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
Los mejores bienes, en ti mismo los tienes.
Frío es el amigo, y caliente el enemigo.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran palabras y falta corazón.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
Yo soy un señor, tú eres un señor, él es un señor, somos todos señores, ¿pero quién almohaza al caballo?
Una maravilla, con otra se olvida.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
Si en verano soy cigarra, y de Septiembre a Mayo hormiga, no te apures madre mía, que ha de irme bien la vida.
Cada día sale el sol, se vea o no.
Los tambores de guerra son tambores de hambre.
Hambre que espera hartura, no es hambre.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
La mujer que de día calla por la noche manda.
Los difuntos, todos juntos.
Lo que se pierde a la salida del sol se recupera a su puesta.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
Si marzo no ha pasado, no hables mal de lo sembrado.
El mosquito de uno es el camello de otro.
Más perdido que Adán el día de la madre.
Quien no tiene otro querer, se acuesta con su mujer.
El que no chilla, no mama.
En la felicidad razón, en la infelicidad paciencia
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
No confíes a otro lo que puedas hacer por ti mismo.
Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.
Poco se aprende con la victoria y mucho con la derrota.
Si tu vida ha sido una comedia, tu matrimonio será un drama.
Juego mayor quita menor.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
Puerta de villa, puerta de vida.
No hay cosa más rica, que rascar donde pica.
Solo deja para los demás lo que no quieras hacer tú mismo.