Todos somos iguales, pero unos menos que otros.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
Con pedantes, ni un instante.
Pegue una aguja y se perfore (para ver cómo lastima) antes que usted perfore en otros.
En el peligro se conoce al amigo.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
Hacer oídos de mercader.
Amor y calentura, en la boca se asegura.
Con afán ganarás pan.
En abril, va la vieja a veril.
No le escribas a tu mejor amigo, lo que puede saber tu peor enemigo.
La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.
¿Tienes té y vino? Tus amigos serán numerosos
Una buena mañana hace buena la jornada.
Quien pisa con suavidad va lejos.
Cada cosa nace para su semejante.
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
La prolijidad suele engendrar el fastidio.
Pereza, llave de pobreza.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Nunca se acuesta uno sin saber unas cosa nueva.
Suerte, y al toro.
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
El que algo quiere, algo le cuesta.
No hables por boca ajena.
Un hombre puede seguir vivo después de haber perdido la vida, pero no después de haber perdido su honor.
Al hombre de más saber, una sola mujer lo echa a perder.
Ea, que hago barato: ¡lo que vale tres, lo doy por cuatro!.
Quien la haga que la pague.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
Quien destaja no baraja.
Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
No me gusta el chisme pero me entretiene.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
Que mis enemigos sean fuertes y bravos, para que yo no sienta remordimiento al derrotarlos.
Ama a quien te ama, y no a quien te ilusiona.
Cuando el dedo señala a la luna el imbécil mira el dedo.Proverbio chinoA palabras necias, oidos sordos.
De pronto, nadie es tonto; después quizá lo es.
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.
Querer matar dos moscas de un golpe
Padre diestro, el mejor maestro.