Confesión espontánea, indulgencia plena.
A fullero, fullero y medio.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
De la panza sale la danza.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
A falta de reja, culo de oveja.
El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
Acabándose Cristo, pasión fuera.
la ropa son alas.
Guarda pan para Mayo y leña para Abril, que no sabes el tiempo que ha de venir.
Esto parece el coño de la Bernarda.
Julio, triguero, Septiembre, uvero.
Casa de esquina, ni la compres ni la vivas.
La mentira busca el rincón.
El que necesita, te visita.
Esta lloviendo sobremojado
Irse por los cerros de Úbeda.
A la mujer y a la viña, el hombre la hace garrida.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
Moza dominguera no quiere lunes.
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Jugar al abejón con alguien.
El buen tiempo ayuda en el trabajo.
El cantar, alegra el trabajar.
La carta, corta, clara y bien notada.
Quitáronle a la tuerta, y diéronlo a la ciega.
Cuando hay para carne, es vigilia.
Carne de cochino, pide vino.
El buen gallo, en todo gallinero canta.
A fullería, cordobesías.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Si no seré su guardián, dejaré a los gansos ser gansos
Con el viento fuerte se conoce la resistencia de la hierba.
Zambullo, suelta lo que no es tuyo.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
Fruta prohibida, más apetecida.
Voz del pueblo, voz de Dios.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡cuánta pez se gastaría!.
La vida es un juego.
De padre carpintero, hijo zoquete.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
Donde entra tajada no entra rebanada.
Jactancia es mala del sambenito hacer gala.
Con buen vecino, casarás tu hija y venderás tu vino.