Esto es de rompe y rasga.
No vallas por el exterior, eso te podria engañar.
Sol y lluvia es el tiempo de Octubre.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Mujer al volante, peligro constante.
De buena vid planta la viña, y de buena madre, la hija.
Me lo contó un pajarito
Casa chica infierno grande.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Más ciego no puede haber, que aquel que no quiere ver.
A donde entra mucho vino todos los vicios hacen camino.
Por que otro se tire por el balcón, no voy a tirarme yo.
Candelaria: ¡Permanece dentro, el Invierno está afuera!
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
El vino, de la verdad es amigo.
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Tiempo malgastado nunca recobrado.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Como la espada, así la vaina.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
Lentejas, comida de viejas.
De higos a brevas, larga las lleva.
Escoba nueva, barre bien.
El borriquito delante, para que no se espante.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
La paciencia es la llave del paraíso.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Zumo de uvitas suaves, ¡qué bien sabes!.
La que por cuaresma comenzó tarde principió.
Fortuna gira sobre una rueda, que nunca está queda.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Amor con celos, causa desvelos.
Boca con rodilla, y al rincón con almohadilla.
Hacienda de pluma, poco dura.
¿saldrá humo de una chimenea apagada?.
Agua vertida, mujer parida.
En todas partes tiene la semana su martes.
Mujer Besada mujer ganada.
A mala suerte, envidia fuerte.
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
Ocasion perdida, no vuelve más en la vida.
Comer sin vino, comer canino.
Acaso nuevo, consejero nuevo.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.