Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Gaviotas en el huerto, temporal en el puerto.
Entre salud y dinero, salud primero.
Para darse importancia, dice que viene de Francia.
Lo que ha de ser, va siendo.
Moza reidora, o puta o habladora.
¿Quieres comer a costa de otros?. Hazte el tonto.
No hay nada más caro que lo regalado.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
Borracho que come miel, pobre de él!
Al cabo de la jornada, no tener nada.
Casado, pero no capado.
Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
Quien habla en voz alta, piensa poco.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Un hombre sin amigos es como un abedul desnudo, sin hojas ni corteza, solitario en una colina pelada.
Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.
Bebido el vino, perdido el tino.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
Hacer la del cura Gatica; predica pero no practica.
La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
El que tiene boca, se equivoca.
Arca abierta al ladrón espera.
De la vaca flaca, la lengua y la pata.
El ama brava, es llave de su casa.
La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria.
O faja o caja.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.
El amor es el precio para quien quiere comprar el amor
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Van al mismo mazo.
Mas mata la duda que el desengaño.
La mitad de nuestras equivocaciones nacen de que cuando debemos pensar, sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos.
A mi, mis timbres.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
Quien no valora la vida, no se la merece.
Bien y pronto, solo lo intenta algún tonto.
Lo que de noche se hace, de día se ve.
Del mal que uno huye, de ese muere.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Lo robado no luce.