Quien no valora la vida, no se la merece.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Unos tanto y otros tan poco.
A escote, no hay pegote.
Amor breve, suspiros largos
Viejo que se casa con mujer moza, o pronto el cuerno, o pronta la losa, si no son ambas cosas.
Buenas palabras y buenos modales, todas las puertas abren.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Cuanto más amistad, más claridad.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
El caballero y la dama, también lo son en la cama.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Tirar la piedra y esconder la mano, es cosa del villano.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
A cada cosa le llega su tiempo.
Amores añejos acaban con los pellejos.
Hombre ocioso, hombre peligroso.
Ni las reinas más hermosas, orinan agua de rosas.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
Es estólido quien toma, la sátira como broma.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
A la mujer mala, poco aprovecha guardarla.
El que de nada sabe, de todo se unta.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
De buenas intenciones, está empedrado el infierno.
Donde hay ganancias las pérdidas se esconden por ahí cerca.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
El que mal se maneja, despacio padece.
Para el culo de una mujer y la mano de un barbero, siempre es Enero.
Juglar que mucho canta, poco yanta.
Haz lo que creas que está bien.
La contrición del pecado, no repara el mal causado.
Para descubrir la inmensidad de las profundidades divinas, se impone el silencio.
El hambre aguza el ingenio.
Lo malo no está en el uso, sino en el abuso.
El mal para quien lo fuere a buscar.
Doncellita, ¿a quién querrás?. A quien me quiera llevar.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
De lo bendito, poquito.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Quién dijo pereza, dijo pobreza.
Para el solano, agua en mano.