El que no agradece, no merece.
Añorar el pasado es correr tras el viento.
Asno de dos, válgale Dios.
La mercancía bien comprada está medio vendida.
Estas son de mi rodada.
Los casados, casa quieren.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
Nunca buena puta ventanera, pues que no halla quien la ocupe y quiera.
Por San Vicente, alza la mano de la simiente.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Cuando se trate de damas, no te vayas por las ramas.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
Con salchichón, siempre es ocasión.
Guarda y ten, y te vendrán a ver.
Cuando el gavilán vuela alto, es porque busca gallinas.
Hay que ser puerco pero no trompudo.
A quien tiene malas pulgas, no le vayas con burlas.
A la moza que ser buena, y al mozo que el oficio, no les puede dar mayor beneficio.
Los hijos son la riqueza del pobre.
Para prosperar, madrugar.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
Pan casero, de ese quiero.
La pereza es la madre de la pobreza.
¡Qué cosa linda sería hurtar, si fuera por los cintos que colgaran!
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
Lo mal adquirido, se va como ha venido.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
A nadie le huelen mal sus pedos, ni le parecen sus hijos feos.
Quien se casa, casa quiere.
La suerte es de los audaces.
El pan con hartura y el vino con mesura.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
Aunque la bolsa esté exhausta, el día de gastar se gasta.
Quien tras putas anda y su hacienda les da, en el hospital parará.
Mujer con bozo, beso Sabroso.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
No eches toda la carne al asador.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Leche y vino, veneno fino.
Juego de manos, rompedero de ano.
A consejo malo, campana de palo.
Tu principal heredero, tú mismo debes serlo.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Si digo que la yegua es parda, es porque tengo los pelos en las manos.
El que tiene boca, se equivoca, y el que tiene culo se pee.