El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
Amor con casada, solo de pasada.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
A más no poder, acuéstome con mi mujer.
El bien que hicimos en la víspera es el que nos trae la felicidad por la mañana...
No hay mujer sin pero, ni sin tacha caballero.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
Más vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo.
El amor: todo lo sufre, todo lo espera.
Quien te cuenta las faltas de otro, las tuyas las tiene a ojo.
Más merece quien más ama.
Más vale bien amigada que mal casada.
Capa de pecadores es la noche, señores.
Tras de maluca tuerta, más le valiera estar muerta.
El amor encogido en poco es tenido.
Si mucho las pintas y regalas, de buenas hijas, harás malas.
El barbecho de enero hace a su amo caballero.
El hombre es verdaderamente libre cuando ni teme ni desea nada
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Un momento es más valioso que miles de piezas de oro.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
La esperanza alegra el alma.
Chica es del diablo la capa, y cuando tapa por un lado, por el otro destapa.
A liebre ida, palos al cubil.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Botas y gabán encubren mucho mal.
Si no amase a las mujeres bellas, Dios no las habría creado
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
Potros que de feria en feria van, cada día menos valdrán.
Queriendo hacerlo mejor, a veces estropeamos lo que está bien hecho.
Al que no está acostumbrado a bragas, las costuras le hacen llagas.
Es más fea que un coco macaco.
Entre las gentes, hay mil gustos diferentes.
Vieja que baila, mucho polvo levanta.
Si ofendes serás ofendido
La felicidad de una casa tranquila se valora cuando la paz deja de existir
Se llena antes el ojo que el papo.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
Es de sabios, cambiar de opinión.
La felicidad dura un minuto; la infelicidad el resto de tu vida
Todo salto tiene riesgo.
A buen comedor, quitárselo de delante.
A la noche putas y a la mañana comadres.
Hombre que habla campanudo es poco sesudo.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.
¿Adónde vas Vicente? Adonde va la gente.
En la batalla se conoce al soldado; pero en la Victoria se conoce al caballero.
De lo bueno, el mundo debería estar lleno.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas