No aumentes tus riqueza por el que vive en pobreza.
De luengas vías, luengas mentiras.
Esta bien que sea el encaje; pero no tan ancho.
Conquistadores son aquellos que creen poder conquistar
No caben dos pies en un zapato.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
Quien es feliz habla poco
Si tienes mucho, da tus bienes; si tienes poco, da tu corazón.
Malo es quien es bueno por interés.
Cada raposa mira por su cola.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
Bueno es el vino, cuando es del fino.
Variante: En caso de duda, que sea yo la viuda.
El trabajo no deshonra, dignifica.
Cuando las dos partes arguyen muchas razones, el prudente cede primero.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
Quien se excusa se acusa.
Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.
Hacerse el tonto es mejor que andar en coche.
El que fía o promete, en deudas se mete.
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
Mientras vas y vienes, por el camino te entretienes.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
Agua mansa, traidora y falsa.
A cualquier dolencia, es remedio la paciencia.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
La fortuna de la mar, hace a unos bien y a otros mal.
El trabajo bien hecho da alegría en el pecho.
La abundancia hace infelices a los ricos.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Hay más santos que nichos.
Conforme ven el traje, tratan al paje.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.
A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Si hay belleza en la persona, habrá armonía en la casa.
Carrera que no da el caballo, en el cuerpo la tiene.
Alegría amagada, candela apagada.
Con firme voluntad se llega al triunfo.
El amor es como la flor de la higuera: si se huele discretamente exhala su fragancia, pero si se la expone a los ojos de los demás acaba cubierta de moscas y pierde su perfume
Bonito era el diablo cuando niño.
No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.
Del ahogado, el sombrero.
Cuando me dan lo que quiero, tengo un genio como un cordero.