Quien viste de harapos en un país donde todos van desnudos, será tomado por loco.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
Mear sin peer, rara vez.
Espera que se acabe el circo para verle la cara a los payasos.
Ancho de espaldas y estrecho de culo, maricón seguro.
De suegras y de cuñadas va un carro lleno, mira que linda carga va para el infierno.
Del monte sale, con que se arde.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
Al mal paso, darle prisa.
La zorra cambia su pellejo; pero no sus mañas.
Salvarse por los pelos.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
Zambullo, suelta lo que no es tuyo.
El que no te ama, burlando te difama.
A los audaces la fortuna les ayuda.
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
Con paciencia y voluntad, se logra todo y algo más.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
Hablar poquito, y mear clarito.
El matrimonio es como el flamboyán, empieza con flores y termina con vainas.
Ser un mordedor de pilares
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Ser pobre como si hubiera sido lavado.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
Bailar la trabajosa.
No lleva ya vida honesta, la que con varios se acuesta.
El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente le hará el examen.
Hacienda de pluma, poco dura.
El caballo y la mujer, al ojo se han de tener.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
La naturaleza se toma el mismo trabajo en hacer a un mendigo que a un emperador.
Cuando estás solo contigo mismo no puedes mentir.
Cabeza grande, poco seso y mucho aire.
Quién retozó de soltera, no diga nada de la ajena.
Esperando al duque que no llegó, la dama envejeció.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
Más está el engaño en ser bueno o malo que en ser caro o barato.
Aunque se cubra de sedas, el perro huele mal.
Cual es el hombre, tal su fortuna y nombre.
La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.
Más vale tuerta que muerta.
Llenarle la cuenca a alguien.
La nariz y la frente, hasta la muerte siempre crecen.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
Casa de mantener, castillo de defender.