El mejor disfraz, el tiempo te lo dará.
El amor y la fe, en las obras se ve.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
El ahorro es santo porque hace milagros.
Un tropezón puede prevenir una caída.
Para las salchicas demasiado largas, el remedio es sencillo.
El Señor no deja sin comer al justo, pero frustra la avidez de los malvados.
De sabios es variar de opinión.
Estar como caimán en boca de caño.
Es fácil compartir la papa cuando hay amor.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
Amor de lejos, amor de pendejos.
El que toma parientes más honrados que sí, señores toma a quien servir.
Úntate con aceite, que si no sanares, te pondrá reluciente.
Hay una puerta por la que pueden entrar la buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave.
Buscarle la quinta pata al gato.
El de labios mentirosos disimula su odio, y el que propaga calumnias es un necio.
Lo dicho, dicho está.
Nunca tiene razón quien no tiene dinero.
No comer por no cagar es doble ahorrar.
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
Por las faldas se sube a las montañas.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
Nunca vi mayor afán, que muchos hijos y poco pan.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
Con bolsillo ajeno, todo el mundo es limosnero.
Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.
Abril, lluvias mil.
Compra lo que no has menester y venderás lo que necesites.
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
Viva la gallina, y viva con su pepita.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
El que pestañea pierde.
Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
El que teme a sufrir, sufre de temor.
Enteramente de balde no se da nada a nadie.
A quien dices el secreto das tu libertad.
Más vale pájaro en mano que ciento volando.
El joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
Más envejecen las penas que las canas.
Gran trabajo tiene, quien comentar a todos quiere.
Más ordinario que un sicario en un burro.
El que coge la vela es porque es cofrade.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
No muchas cosas bien aprendidas, sino pocas y bien asbids.
Saca tu cruz a la calle, y verás otras más grandes.