Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
Es más fácil cazar moscas con miel que con vinagre.
A gran salto, gran quebranto.
Imaginación suelta, en un instante anda mil leguas.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Un libro es como un jardín en el bolsillo.
A mono viejo no se le hace morisqueta.
El dinero no da la felicidad; pero como calma los nervios.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
Los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza.
Ni tanto ni tan calvo que se le vean los sesos.
Hombre hablador, poco cumplidor.
Cada cual es dueño de su miedo.
Nadie se meta donde no le llaman.
En un recinto sagrado, ora; en una pista de baile, baila.
Al que le caiga el sayo, que se lo ponga.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Los cojones del cura de Villalpado, los llevan cuatro bueyes y van sudando.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
Redondear la arepa.
Buen moro, o mierda u oro.
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
Es peor la envidia del amigo que el odio del enemigo.
Es mejor el amo temido que el despreciado.
Si tu vecina te alaba y felicita es que para algo te necesita.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
La victoria viene de Dios, pero la batalla la debe librar el soldado
Es mejor sudar que temblar
No hay joven fea, ni vieja hermosa.
Come y bebe, que la vida es breve.
Pereza no es pobreza; pero por ahí se empieza.
Dos cabezas piensan más que una.
Un gran hombre comparte lo que tiene con los demás.
A caballo de alquiler: mucha carga y mal comer.
Que saben las vacas de montura.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Mejor es una medida que el Dios te conceda, que cinco mil logradas sin legalidad.
Sirva de algo mientras se muere.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
La mucha tristeza sueño acarrea.
Si me ha de llevar el diablo, que me lleve en coche.
Al gato goloso y a la moza ventanera, tápales la gatera.
Fía poco y en muy pocos.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.
Al que tiempo toma, tiempo le sobra.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
Hacerle a uno la pascua.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Hay ropa tendida.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.