El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
Los toros se ven mejor desde la barrera.
Con el castigo, el bueno se hace mejor y el malo se hace peor.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
El mejor espejo es un ojo amigo.
Más vale la pequeña porción que llega con una bendición que la gran porción que llega con una maldición.
El Rey es poco para su porquero.
No da un tajo ni en defensa propia.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
Para volver a la buena senda, cualquier hora es buena.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.
No hay tan buen compañero como el dinero.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
Hijo de padre pobre, justo es que mucho lo llore, hijo de padre rico, llorándolo tantico.
Cortesía de sombrero, hace amistades y no cuesta dinero.
La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.
El alcanzar algo no significa nada si no se le utiliza.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Si quieres que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.
Gracias que hacen pero no la ven.
Mas vale tener mal burro que ninguno.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Junio brillante, año abundante.
Si hay miseria, que no se note
En la vivienda del pobre la casa siempre es enorme.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
Yantar sin vino, convite canino.
Carne puta no envejece.
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
Zaragoza la harta, Valencia la bella, Barcelona la rica, Huesca la amena.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
Mas vale un grito a tiempo que un sermón bien deletreado.
Es mejor cobrar a que te cobren.
Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
Más vale un mal acuerdo que un pleito.
Amor breve, suspiros largos
Lo que haces, encuentras.
A la fuerza, no hay razón que la venza.
Todo lo hace bien el hombre de bien.
Más ordinario que una monja en guayos.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Mas vale buena muerte que mala vida.
Al amigo que es vicioso, tratarlo poco.
Todos los perros son valientes en su propia puerta.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.