El montañés, por defender una necedad dice tres.
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
Todos los perros son valientes en su propia puerta.
Cuanto más primo, más me arrimo.
Mas vale buena muerte que mala vida.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Confianza sin tasa empobrecerá tu casa.
Más vale en paz un huevo que en guerra un gallinero.
Más vale una imagen que cien palabras.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
No amamos a una mujer por lo que dice, amamos lo que dice porque la amamos.
Malo un rico empobrecido, peor un pobre enriquecido.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
Alguacil en andar y molino en moler, ganan de comer.
La mujer, hermosa y la galga, golosa.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
Gusta más la preparación que la función.
A ojo de buen cubero.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
Quien trabaja con afán, pronto ganará su pan.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
Del que más ayudas, recibirás las puyas.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Ni el amor ni el poder necesitan compañía
El que fía, salió a cobrar.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
A Dios, lo mejor.
A la mujer ventanera, tuércela el cuello si la quieres buena.
Mas vale viejo conocido que nuevo por conocer.
Me importa un bledo.
Lo fiado es pariente de lo dado.
Si no fuera por el "si" y el "pero", ¿quién dejaría de tener dinero?
Donde acaba la pereza, la prosperidad empieza.
Haz lo que haces.
Lo que con el ojo veo, con el dedo señalo.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
La primera impresión es la que cuenta.
Gato gordo, honra su casa.
Variante: El caballo y la mujer, donde se puedan ver.
No prometas nada cuando te sientas eufórico; no respondas una carta cuando te sientas iracundo.
Cada día tiene su refrán y su afán.
La felicidad es como el dulce de azúcar, cuando se quiere, se hace.
Unos tanto y otros tan poco.
A viña vieja, amo nuevo.
Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.