Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
Lección bien aprendida, tarde o nunca se olvida.
Amores reñidos, los más queridos.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
Lo que un hombre puede esconder, otro lo puede descubrir.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
Desvélate por saber y trabaja por tener.
La excepción confirma la regla.
Nadie fue escaso para quien bien quiso.
Bueno es el mal que fue ocasión del bien.
A los tuyos, con razón o sin ella.
La vida es corta y pasarla alegre, es lo que importa.
El que tropieza y no cae, adelanta terreno.
Flor de almendro, hermosa y sin provecho.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
La vaca grande, y el caballo que ande.
A dos días buenos, cientos de duelos.
El que a larga vida llega, mucho mal vio y más espera.
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
Confesión hecha, penitencia espera.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Al saber lo llaman suerte.
Genio y figura hasta la sepultura.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
Bestia alegre, echada pace.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
Buena ventura solo con otra dura.
A caballo de presente no se le mira el diente.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
El hombre más insignificante y débil puede hacer algún daño.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
Hijo de pobre y ternero de rico, no mueren.
Fue el hombre por maduro, y lo pusieron verde.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Bien sabe la rosa en qué mano posa.
Donde ajos ha, vino habrá.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
¡Qué te fagorizen! (publicidad española de finales de los 60. FAGOR).
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
Adorar al santo por la peana.
La guerra y riesgos masivos, tiene también incentivos.
Ni el más rico ni el más fuerte, se han librado de la muerte.
Es siempre provechoso abrir cualquier libro.