El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
Mata al tigre y le tiene miedo al cuero.
Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
Me doblo pero no me quiebro.
No van lejos los de adelante, si los de atras corren bien.
Al endeble todos se le atreven.
A quien no teme la muerte, nada le es fuerte.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
Es mejor que digan: “Por aquí corrió”, que no “Aquí quedó.”.
Hay que tomar el toro por las astas.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
La mejor defensa es el ataque.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
Patada de yegua no mata caballo.
Pequeña hacha derriba un roble.
El miedo tiene mucha imaginación y poco talento.
A la larga, el galgo a la liebre mata.
A por ellos, que son pocos y cobardes.
Cada cual es dueño de su miedo.
De ahora en adelante yo sere mi propio comandante. (Frase ingenua dicha por los "abuelos" al acabar la mili).
Donde pone el ojo, pone la bala.
El que ama el peligro, en él perece.
El que esta abajo no tiene miedo de caer.
El que ha naufragado teme a la mar aún calmada.
El que juega con fuego, se quema.
El que pega primero pega dos veces.
En Diciembre, no hay valiente que no tiemble.
Grandotas aunque me peguen.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
Hay que coger al toro por los cuernos.
Ir a matar lobos no es para bobos.
La espada de Scanderberg necesita el brazo de Scanderberg.
La fuerza mas grande del hombre radica en el corazón.
La gente asustada, no ve ni oye nada.
La ira es locura el tiempo que dura.
Ladran, pues cabalgo.
Los cementerios están llenos de valientes.
Los golpes hacen silencio.
Más vale que digan: aquí corrió y no aquí murió.
Mucho miedo, mucho miedo y poca vergüenza.
No está muerto, quien pelea.
No tengan miedo que yo estoy temblando.
Quien nada hace, nada teme.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
Se defiende más que un gato boca arriba.
Valientes por el diente, conozco yo más de veinte.
Al hombre valiente, espada corta.
El peor de todos los temores, es el temor a vivir.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
A quien mal vive, su miedo le sigue.