El que fácilmente se enoja, hace locuras.
El que no le teme a la muerte es porque no le teme a la vida.
El que quiera conquistar tiene que luchar.
En la batalla se conoce al soldado; pero en la Victoria se conoce al caballero.
Hay quienes ante el peligro se crecen.
No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Dale suficiente cuerda y se ahorcará el mismo.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
Más vale cobarde vivo que valiente muerto.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
Acometer hace vencer.
A dos puyas no hay toro bravo.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
Al miedo plata; y al amor cariño.
Al roble no le dobles.
Al toro hay que agarrarlo por los cuernos.
Antes el golpe que el grito.
Antes huir que morir.
Antes muerte que vergüenza.
Antes verdugo que ahorcado.
A palabras necias, bofetones.
A quien buenos cojones tiene, lo mismo le da por lo que va como por lo que viene.
A quien no la teme, nada le espanta.
A veces, el flaco derriba al fuerte.
Bala que zumba, no mata.
Buena es la guerra para el que no va a ella.
Buena fama merece quien por su patria muere.
Caballero en buen caballo; en ruin, ni bueno ni malo.
Caracoles y hombres de pocos arrestos, mueren donde nacieron.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
Cerca está de saber vencer quien bien sabe pelear.
Chico llorón, boca abajo y bofetón.
Chispa pequeña enciende un monte de leña.
Corazón cobarde no conquista damas ni ciudades.
Cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria.
Dale al tonto una cuerda, y ahorcarse ha con ella.
De airado a loco va muy poco.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
Del cobarde, no se ha escrito nada.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
De un golpe no se derriba un roble.
De valientes y tragones, están llenos los panteones.
Donde pone el ojo, pone la bala.
Don López, que mata siete de un golpe.
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
El amor nunca hizo ningún cobarde.
El capitán verdadero embarca el primero y desembarca el postrero.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
El cobarde vive, el valiente muere.