El interés dueño del mundo es.
La esperanza es el pan de los pobres.
El dinero diario, es necesario.
El interés es más fuerte que el amor.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
Pan duro, pero seguro.
La fortuna de la mar, hace a unos bien y a otros mal.
El que quiera saber lo que vale un potro, que venda el suyo y compre otro.
Haz favores y te los pagarán a coces.
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
Nadie da nada a cambio de nada.
Lo que se da al pobre se guarda en el cielo.
Lo prestado, ni agradecido ni pagado.
El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
Gloria mundana es gloria vana.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
El hombre discreto saca mayores ventajas de sus enemigos que un tonto de sus amigos.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
Si el/ella puede hacerlo, significa que yo puedo hacerlo mejor!
Que aprovecha bien ganar, ¿para mal gastar?
De bien en mejor.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
Palabra de cortesano, humo vano.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
El que rompe viejo, paga nuevo.
El honor y el ocio no suelen ser buenos compañeros.
El que regala bien vende, si el que recibe lo entiende.
Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio!.
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
El amor todo lo iguala.
Lo que tiene la fea, la bonita lo desea!
Amigo tarambana, el que lo pierde, gana.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
El que da, recibe.
Muchos respetan el poder del rey, todos respetan el poder de la espada
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
Cuesta más vengar agravios que soportarlos.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
La cruz de más excelencia es la cruz de la paciencia.
Hacer favores, empollar traidores.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.