Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
Un hombre puede seguir vivo después de haber perdido la vida, pero no después de haber perdido su honor.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
Moza franca, bien juega el anca.
Antes de acabar, nadie se debe alabar.
Favorece al afligido, y serás favorecido.
La suerte es para quien es, y no para quien la desea.
Sacar los trapos al sol.
El orgullo no es grandeza, sino hinchazón.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
El gozo en el pozo.
Mucho gana quien no Juega.
También de alegría se puede morir
Lo bien aprendido, nunca es perdido.
A gloria me sabe el vino que viene de blanca mano y en un cristalito fino.
Lo tragado es lo seguro.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
Confía en lo que ves
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
La cera se destruye y la procesión no camina.
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
De diestro a diestro, el más presto.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
La fortuna mal ganada, no luce ni dura nada.
El oro se prueba en el fuego y los amigos en las adversidades.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Cuando el toro desconoce el tintineo del cencerro de su rebaño se pierde.
No digas que eres feliz hasta que tu enemigo se haya ido
La suerte es loca y a cualquiera le toca.
Al mejor nadador se lo lleva el río.
Papel, testigo fiel.
No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
Dile al tonto que tiene fuerza y el tonto más fuerza hace.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
No temas a la competencia, teme a tu propia incompetencia.
El trabajo no deshonra, dignifica.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
Quien tuvo, retuvo.
Por San Miguel trisca la nuez, y la manzana después.
Por San Martín, trompos al camino.
Mañana de expectacion tarde de decepcion.
No hay dicha, sino diligencia.