El arco iris brilla después de la tempestad.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
Acabándose Cristo, pasión fuera.
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
Y vuelta la burra al trigo.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
Una pelea raramente continúa cuando el jefe ha caído.
La alegría intensa es cosa seria
La mejor felicidad, es la conformidad.
Con el viento se limpia el trigo, y los vicios con castigo.
La suerte es de los audaces.
Jodido pero contento.
El juego pone a prueba el oro, y el oro pone a prueba el juicio.
Nuestro gozo en un pozo.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
Quien en Dios confía, será feliz algún día.
Amor mezclado con duro, fracaso seguro.
Donde mengua el trigo, abundan los cerdos
De lo perdido, lo que aparezca.
Tres jueves tiene el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Cristi y el día de la Ascensión.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
Lo mejor del domingo, el sábado por la tarde.
Amor y guerra tienen batallas y sorpresas.
El que trae , lleva.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
Los tropezones enseñan a levantar los dedos.
No tropieza quien no anda.
Buscar los tres pies al gato.
La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
Quien lo hereda no lo hurta.
Por San Vicente, alza la mano de la simiente.
Roma, acuerdos y locos doma.
Hasta el final nadie es dichoso.
El buen vino, venta trae consigo.
Estreno de traje fino, preciso chorreón de vino.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
Hija que se casa, la casa paterna arrasa.
La liebre, lo que en arenal gana, lo pierde en el agua.
Bien urde quien bien trama.
Desbarata hasta un balín.
La suerte y la muerte no escogen.
La alegría alarga la vida.
A la gente alegre el cielo la ayuda
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
Alabanza propia es vituperio.
Cada pleito lleva cuatro almas al infierno.