Unos llevan la fama y otros cardan la lana.
El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
¿Y si somos los mejores, bueno y que? (Ante cualquier actividad deportiva).
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
Al que por su gusto muere, la muerte le sabe a gloria.
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
El que recibe todas las pedradas se pone el escudo.
Barba espesa, honra, barba rala, deshonra.
Salud y alegría belleza cría, atavío y afeite cuesta dinero y miente.
A gran salto, gran quebranto.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
Gana tenía de tronchos quien besaba al hortelano.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
El que mucho corre, pronto para.
El que en casarse acierta, en nada yerra.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
La fe no tiene miedo.
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
La suerte es loca y a todos nos toca.
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
El trigo en la panera, y el vino en la bodega.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
El que da, recibe.
Ira de mujer, trueno y rayo es.
Cuando la vieja se alegra, de su boda se acuerda.
Para alcanzar, porfiar.
El perezoso considera suerte el éxito del trabajador.
Casamiento y gobierno, destino del cielo.
Más fuerte era Sansón y le venció el amor.
La ciencia hace soberbios, la fortuna, necios.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
El cantar, alegra el trabajar.
Alegría amagada, candela apagada.
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.
En casa del jugador loco, la alegría dura poco.
Con ballestrinque y cote no se zafa ningún bote.
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
Palabras y plumas el viento las tumba.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
Cuando la alegría a la sala llega, el pesar esta subiendo las escaleras.
Quien empiece el juego que siga con él
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
No lo hurta, lo hereda.