Tronar como un arpa vieja.
Allí donde reina la fuerza el derecho huye
Reino dividido, reino perdido.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Quien de servilleta pasa a mantel, no hay quien pueda con él.
Quitando la piedra, se quita el tropezon.
Orgullo, riqueza y hermosura son nada en la sepultura.
Jugarse hasta la camisa.
Variante: Váyase lo perdido por lo ganado.
Juez airado, injusto el fallo.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
Nunca un peligro sin otro se vence.
Todos los que se rindan se salvarán; quienquiera que no se rinda, sino que se oponga con lucha y discordia, será aniquilado
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
¡Qué alegre son el del bolsón!.
Entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero.
A fuer del Potro, un maravedí da otro.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
La mujer consigue plata con solo alzarse la bata.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Genio y figura hasta la sepultura.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
Dan darán, dicen las campanas.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Quien corre con más alarde, o no llega, o llega tarde.
Pan de trigo, aceite de olivo y de la parra el vino.
Con paciencia y voluntad, se logra todo y algo más.
Lo hermoso, a todos da gozo.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Veinte con sesenta, o sepultura o cornamenta.
Han comenzado una disputa que el diablo ya no les dejará terminar.
De Castilla el trigo, pero no el amigo.
El que da primero da dos veces.
El que demonios da, diablos recibe.
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
Calumnia, que algo queda.
Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero.
A tal señor, tal honor.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
El que se enoja pierde.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
Las virtudes de la fea, la bonita las desea.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
Con Dios voy; mis obras dirán quién soy.
Quien hace el principio y no el cabete, tanto pierde como mete.