En ausencia de la bella, sus encantos van con ella.
A marido ausente, amigo presente.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
Bondad con hermosura, poco dura.
Hijo de padre pobre, justo es que mucho lo llore, hijo de padre rico, llorándolo tantico.
Hambre que espera hartura, no es hambre.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Hijo sin dolor, madre sin amor.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
No valer ya, es más doloroso que no haber valido nunca.
Pescador de anzuelo, a su casa vuelve con duelo.
La vejez mal deseado es.
Ni fea que espante, ni hermosa que mate.
Barba espesa, honra, barba rala, deshonra.
Descansa el corazón, contando su pasión.
El dolor hace pensar al hombre. El pensamiento hace al hombre sabio. La sabiduría nos conduce a la verdad.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
La ociosidad enseña muchas maldades.
Alegría y desgracia no son eternas
Amor no sufre ausencia.
La verguenza es último que se piedre.
Vida sin amor, años sin verano
Virtud da la vida y el vicio la quita.
Fantasía tras fantasía, y la barriga vacía.
El casado por amor vive vida con dolor.
Aquel que ríe ahora, mañana llora.
Casa sin gobierno, disgusto eterno.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Las desgracias no vienen solas.
Gozo que no se comunica, se achica.
Mujer que no tiene encanto, se queda para vestir santos.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
El que canta por la mañana, llora por la tarde.
A barba moza, vergüenza poca.
Sueño sosegado no teme nublado.
De desgraciados está el mundo lleno.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
Dolor de mujer muerta dura hasta la puerta.
El último que se pierde es la esperanza.
Más se aprende en un día de soledad que en ciento de sociedad.
Para aprender, perder.
Muchos que viven cantando, mueren llorar.
Dádivas quebrantan peñas.
La compañía en la miseria hace a ésta más
Amor de casada no vale nada.