No hay espada contra la simpatía afectuosa
El frío conoce al encuero.
El pecado te acusa.
Agua y sol, tiempo de requesón.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
Más vale despedirse que ser despedido.
Sobre mojado, llueve.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
Nunca falta un roto para un descosido.
Primavera seca, verano lluvioso y otoño desastroso.
A la larga, lo más dulce amarga.
El estreñido muere de cursos.
Mujer hermosa, soberbia contenciosa.
Vida de campo, hombre sano; vida de pueblo, hombre enfermo.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire.
Si truena es porque va a llover.
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
Llevar adarga para viivir vida larga.
Hambre y frío entregan al hombre a su enemigo.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
Mal ojo se le ve al tuerto.
Ruin amigo no vale un higo.
Cuando uno esta en malas, hasta la mujer se le niega.
A la vejez se acorta el dormir y se alarga el gruñir.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
El que cree en la astrología, se amarga todos los días.
Las flores y la ocasión, son de poca duración.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
Las grandes almas tienen voluntades; las débiles tan solo deseos.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
Burlas suaves traen burlas graves.
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
A tal amo tal criado.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
El ruin buey, holgando se descuerna.
Casa junto al río y ruin en cargo no dura tiempo largo.
Costurera sin dedal, cose poco y cose mal.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
Tanto se pierde por carta de más como por carta de menos.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
Callado mata conejo.
Callar como puta tuerta.