Corazón apasionado no sufre ser aconsejado.
El tiempo aclara las cosas.
Si no sabes estar solo, nunca serás libre.
Moza que se asoma a la ventana a cada rato, quiere vender barato.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Más vale ser feo y sabio que hermoso y necio.
La elocuencia vacía es como el ciprés; que es grande y alto pero no produce frutos.
Árbol que no arraiga no crece.
Sin sal, todo sabe mal.
Industria, riqueza, ocio y pobreza, una familia entera.
Días que pasan de enero, ajos que pierde el ajero.
Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
Con chatos, poco o ningún trato.
Solo hay una forma de ser felices a través del corazón, y es no tenerlo
Santo que mea, maldito sea.
De perdidos, al río.
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
Detrás de la mala suerte viene la buena.
Para todo perdido, algo agarrado.
Bien de mis males, mal de mis bienes.
La prisa se tropieza en sus propios pies.
Anhela algo por suficiente tiempo,y ya no lo querrás.
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
Vida bien concertada, vida holgada.
A quien tiene ropa y duerme en el suelo, no le tengas duelo.
Más vale haberlo perdido, que nunca haberlo tenido.
Cuesta más vengar agravios que soportarlos.
Antes doblar que quebrar.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
Desdichas y caminos hacen amigos.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
Más perdido que Papá Noel en mayo.
Casa sin madre, río sin cauce.
La muerte de un anciano es como una biblioteca que se quema.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
El orgullo puede estar oculto bajo un capa caída.
Más perdido que perro en misa.
El amor y el interés se fueron al campo un día, pero más pudo el interés que el amor que le tenía.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
La mierda, bajo la nieve, no se ve.
Si eres clemente, serás feliz siempre.
Para otro perro ese hueso, tan descarnado y tan tieso.
De quien se ausentó, hacemos cuenta de que se murió.
La alegría es don de Dios y bondad del corazón.
La confianza en la vida se encuentra cuando el espíritu se siente profundamente tranquilo
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.