Cara más fea, la alegría la hermosea.
Mal reposa la vida dudosa.
Amor viejo, pena pero no muere.
Orgullo, riqueza y hermosura son nada en la sepultura.
No hay alegría sin aflicción.
A veces se llora de alegría.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
Cantando se van las penas.
No hay duelo sin consuelo.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
Canario triste, no come alpiste.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
¿Qué mayor desconsuelo que mucho peine y poco pelo?.
Panza llena, quita pena.
No estará muy triste, quien de rojo viste.
Amor, pocas veces da placer, y muchísimas dolor.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
Es más infeliz que una mata de habas.
Ruin que convida, deja a todos sin comida.
Un alma sola, ni canta ni llora.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
Las penas de otro doliente, el corazón no las siente.
Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Cada día, trae y lleva penas y alegrías.
Hombre anciano, cuando muere poco llorado.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
Esperanza que consuela, que no muera.
Quien guarda valores, padece temores.
Jeremías llora sus penas y no las mías.
La ingratitud embota la virtud.
Vino y mujeres, dan más pesares que placeres.
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
En noche oscura y sin vela "churrias y dolor de muelas".
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
Alegrías secretas, candela muerta.
La gloria, a la larga, se torna amarga.
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.
El amor muere de mal ausencia.
No hay mayor pena que perder a una mujer buena.
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
Un momento puede hacernos infelices para siempre
El que teme padecer padece ya lo que teme.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
El que no se consuela es por que no quiere.