Donde hay pelo hay alegría.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
La suerte está echada.
La única felicidad consiste en la espera de la felicidad
La vida no es senda de rosas.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
La envidia es carcoma de los huesos.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
El miedo guarda la viña.
En los meses de erre, en piedra no te sientes.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
A preguiça se deu bem.
Más vale mala suerte que muerte: la muerte no tiene remedio; la mala suerte la cambia el tiempo.
Mujer enferma, mujer eterna.
Cuando más descuidado estás, viene la muerte y ¡zas!.
El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Reino dividido, reino perdido.
La mejor fraternidad es la desgracia.
Palabras vacías no llenan un estómago vacío.
Contra fortuna, no vale arte alguna.
Se fue su corazón , está sumergido en su pensamiento.
Amar y no ser amado es tiempo desperdiciado.
Todos nacemos llorando y nadie se muere riendo.
Por San Justo y Pastor, entran las mozas en amor y las viejas en dolor.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
Todas las horas hieren. La última mata.
Una sonrisa no cuesta nada pero vale mucho.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
Ninguna mortaja, es grata ni maja.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Haber gato encerrado.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Las mujeres donde están sobran, y donde no están faltan.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Secreto a voces.
Piensa con menos emociones y vivirás largos días.
En otoño y en invierno, tiemble el enfermo.
El que canta, sus males espanta.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.