De una mentira ciento se derivan.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
¿Quién te metió por puerta de tu enemigo?. Hambre y frío.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
El cebo oculta el anzuelo.
A la de tres va la vencida.
Una mentira puede matar mil verdades.
Es mejor el amo temido que el despreciado.
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
El oficial que no miente, sálgase de entre la gente.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
El que presta a un amigo, pierde el dinero y pierde el amigo.
A mala venta, mala cuenta.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
A quien viene por donde no debiera venir, no viene a lo que dice.
El tiempo no perdona a nadie.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
A gran culpa, suave comprensión.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
Y vuelta la burra al trigo.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
Justo peca en arca abierta.
Rencillas entre amantes, mayor amor que antes.
En hombre nuevo no hay trampa vieja.
Acometer hace vencer.
Obremos a no ver, dineros a perder.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.
A donde acaba el novio, empieza el marido.
No lleva ya vida honesta, la que con varios se acuesta.
Hoy no se fía aquí, mañana sí.
Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
Por sus pasos contados, va el ladrón a la horca, y todos a la muerte vamos.
Por prestar, el enemigo muchas veces es amigo y el amigo enemigo.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
El hombre discreto saca mayores ventajas de sus enemigos que un tonto de sus amigos.
En este mundo traidor, de cagar nadie se escapa: caga el rico caga el rey, caga el obispo y el Papa.
Cague la espina quien se comió la sardina.
Refran viejo, nunca miente.
El comedido sale jodido.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.