¿Quieres que en consejo hagan de ti cuenta?. Contradice tú a cualquiera.
A causa perdida, mucha palabrería.
No pongas al ruin en zancos; que te escupirá desde lo alto.
No hay puta ni ladrón que no tenga su devoción.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
Ruin amigo no vale un higo.
Ruin señor, cría ruin servidor.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
El enemigo del padre no es amigo del hijo
Amor y amigo de verba, amigo y amor de mierda.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
Zorras y alcahuetas, todas son tretas.
Del favor nace el ingrato.
El buen traje encubre el mal linaje.
Una verdad a medias, es una mentira completa.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
La llaga sana, la mala fama mata.
Toma a un hombre por la palabra y a una vaca tómala por los cuernos.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
Lo mejor es enemigo de lo bueno.
Por uno que no es bueno, padece un pueblo entero.
La mentira nunca muere de vieja.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
De quien no has tratado, no jures que es hombre honrado.
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
Quien da y quita lo dado, es villano desalmado.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Mala olla y buen testamento.
Condición es de mujer despreciar lo que dieres y morir por lo que le niegues.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
La confianza es algo muy bonito, pero hay que ganarsela.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
Casado por amores, casado con dolores.
Huir ciando es menester, con honra se puede hacer.
El más ruin se engalla, y el más honrado calla.
Amor viejo, pena pero no muere.
Juzga el ladrón, en su saña, a todos por su calaña.
La venganza es el platillo que sabe mejor frío.
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
El cebo es el que engaña, no la caña.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
A la que parió harto no la engaña un parto.
El arma es enemiga de su dueño.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
El mal entra a brazadas y sale a pulgaradas.