Este es carne de cañón.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
El saber no ocupa lugar, pero sí espacio en disco.
Ser más bueno que el pan.
Cabra manca, a otra daña.
A caballo grande, grandes espuelas.
El que fía, o pierde o porfía.
Juez que dudando condena, merece pena.
Con vehículos y gentes, debemos ser muy prudentes.
Charlando y andando, sin sentir se va caminado.
Barbero, o loco o parlero.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
El juego pone a prueba el oro, y el oro pone a prueba el juicio.
Como Constanza, el culo hacia fuera y los pechos en danza.
A gran chatera, gran pechera.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
Del ahogado, el sombrero.
Al buen pagador no le duelen prendas.
El que la hace riendo, la paga llorando.
Cambiarás de mesón, pero no de ladrón.
A otra puerta, que ésta no se abre.
La arada y el arado requieren hombre bien alimentado.
Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
Boda sin borracho tenla a milagro.
Tiempo malgastado nunca recobrado.
Quitar la leña debajo de la caldera.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
Lo que puede hacerse en cualquier momento no se hará en ningún momento.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
Dolor de cabeza quiere yantar, dolor de cuerpo quiere cagar.
Las mujeres quieren ser rogadas.
Madre muerta, casa deshecha.
Sacar la brasa con la mano del gato.
Hay un tiempo para ir de pesca y otro para secar las redes.
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.
De todas maneras, aguaderas.
Botas y gabán encubren mucho mal.
De lo que se come se cría.
Molino cerrado, contento el asno.
Si quieres que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.
Tumbando y capado.
Si quieres ser bien servido, sírvete a ti mismo.
Hasta las penas severas, con plata son llevaderas.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
Al más charrán paga le dan.
Más aburrido que bailar con su hermana.
El ruin calzado sube a los cascos.
Breve habla el que es prudente.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.