A hurón cansado, madriguera nueva.
El diablo nunca duerme.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Casar, casar empieza bien y termina mal.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
De centavo en centavo se hacen los capitales.
Honra sin provecho la digo pecho.
Miel sobre hojuelas. (para indicar que algo es muy bueno)
A buen amo, mejor criado.
A enemigo que huye, puente de plata.
A consejo malo, campana de palo.
De Todos los Santos a Navidad, o bien llover o bien helar.
Para cazar chirulís, hay que tener chirulís en la trampa
Berza, ¿por qué no cociste?. Cochina, porque no me revolviste.
Cuando se cae el burro, se le dan los palos.
Más vale riqueza de corazón que riqueza de posesión.
Por Navidad en casa y cerca de la brasa.
Cada uno se apaña según tiene maña.
El amor, de necios hace discretos.
El que la sigue la consigue.
No hay moneda que no pase, ni puta que no se case.
Ni todos los que estudian son letrados ni todos los que van a la guerra soldados.
A cada puerta, su dueña.
Bebe el agua a chorro y el vino a sorbos.
Bueno para en plaza, malo para en casa.
Casado, pero no capado.
No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere. Proverbios 3:11-12
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
Tripa vacía, corazón sin alegría.
El toro y el gallo en el mes de Mayo.
Si quieres que te vengan a ver ten la casa sin barrer
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
Ajo que del hornillo salta, al diablo vaya.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Más vale ser pobre que estar enterrado.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
Lo que hay en España, es de los españoles.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
A muertos y a idos, no hay amigos.
Fuerza sin maña no vale una castaña.
Predicar en desierto sería gran desacierto.
La última cuenta la paga el diablo.
Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
Chico bache y grande caída.
Yo solo lo hago en mi moto.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.