No hagas leña del árbol débil, haz palillos.
Esto está color de hormiga.
Acabada la misa, se parten las obladas.
En enero, bufanda, abrigo y sombrero.
No hay majadero que no muera en su oficio.
Prohíbe a un tonto que haga una cosa, y eso es lo que hará.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
Fortuna gira sobre una rueda, que nunca está queda.
A la moza andadera, quebrarle la pierna y que haga gorguera.
Lo que la naturaleza no te da Salamanca no te lo presta.
Ausentarse y morirse, todo es irse.
A pájaro muerto, jaula abierta.
Llámala puta, pero no la llames fea.
El que corre mucho, atrás se halla.
Temporal de noche, mucho ruido y pocas nueces
Despacito por las piedras
El mejor sol es el que calienta hoy
A falta vieja, vergüenza nueva.
Cada iglesia tiene su fiesta, y cada ermita su fiestecita.
Busca una agujita en un pajar, y verás como te va.
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
A la hija, tápala la rendija.
En la felicidad razón, en la infelicidad paciencia
La mentira dura mientras la verdad no llega.
Rico que ha sido pobre, corazón de cobre.
Al que tiempo toma, tiempo le sobra.
Más enredado que un kilo de estopa.
Lo que no se empieza no se acaba.
San Lorenzo calura, San Vicente friura, uno y otro poco dura.
La mujer y la manzana han de ser asturianas.
Gallo, caballo y mujer por su raza has de escoger.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.
Para el avaro, todo es caro.
Sí, sí y no, no, como Cristo nos enseñó.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
Pascuas marzales, hambre y enfermedades.
El que no tiene con quien, con su mujer se acuesta.
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
Al no ducho en bragas, las costuras le hacen llagas.
El hijo de la cabra, de una hora a otra, bala.
Me agarro hasta de un clavo ardiendo.
A la mujer y a la guitarra, hay que templarla para usarla.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Poner toda la carne en el asador, no es lo mejor.
Cada uno extienda la pata hasta donde llegue la sábana.
Sayo grande, tapa mucho.
Luce y reluce el buen vino, en buen vaso cristalino.
Un yerro, padre es de ciento.
La que al diablo su carne dio, ofreció sus huesos al Señor.