Recoge tus gallinas que voy a soltar mi gallo.
Camino robado, al otro día, sin gente.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Déjate de medios días, habiendo días enteros.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
A buena barbechera, mejor sementera.
El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
Dar una fría y otra caliente.
A donde acaba el novio, empieza el marido.
Cuando no lo dan los campos, lo hacen los Santos.
Si la vida te es ingrata, ya no le hagas más favores.
Afición que más daña que aprovecha, enseguida se desecha.
Hoy te lo dice tu amiga.
No hay mula con cuernos, ni mujer discreta.
El que se viste con lo ajeno, en la calle lo desnudan.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
No hará casa con azulejos, quien en cazar gasta su tiempo.
Quieres taparle el ojo al macho.
Al buen vino, buen tocino.
Pedir es lícito, responder es cortesía.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
¡No perdió su mano Ernesto, pero las lleva en un cesto!.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
Con un mucho y dos poquitos se hacen los hombres ricos.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Persigue la buena suerte, no esperes que venga a verte.
A la luna, el lobo al asno espulga.
Llegar al humo de las velas.
En Febrero, un día al sol y otro al brasero.
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.
En una empresa orientada a los productos estándares, uno es tan inteligente como el competidor más tonto.
Soñar no cuesta nada.
Al que quiera celeste, que le cueste.
Mujer que al andar culea, bien se yo lo que desexa.
Fantasía tras fantasía, y la barriga vacía.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
En el andar y en el beber se conoce a la mujer.
Es mejor sudar que temblar
Entre bueyes no hay cornadas.
Coja o tuerta, la que está junto a tu puerta.
Aceite de oliva, todo mal quita [usado en emplasto].
Quien tiene la cabra, ese la mama.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
Bendito sea el mal que a los nueve meses se ha de quitar.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".