Ponte a casar y echa tu fama a rodar.
El otoño verdadero, por San Miguel el primer aguacero.
El gorrión, a pesar de su pequeñez, tiene todas las vísceras.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Dar al olvido.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Viendo al payaso, soltando la risa.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
Hombre ocioso, hombre peligroso.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
Socorro tardío, socorro baldío.
Al pez, una vez.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
A toda ley, boñiga de buey; y si es flaca, boñiga de vaca.
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
Sea, que el tiñoso por pez venga.
No arrojes margaritas a los puercos.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Dama tocada, dama jugada.
Corre la vaquilla mientras dura la soguilla.
No hay boda sin tornaboda.
Están cortados por la misma tijera.
El dinero es bueno para siervo, malo para dueño.
De Segovia, ni el aire ni la novia.
El que corre mucho, atrás se halla.
Alegría amagada, candela apagada.
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
Lo bien hecho bien parece, y estaban ahorcando a su marido en la plaza.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
En otoño la mano al moño.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
En la huerta que hay mozo, está en la acequia o en el pozo.
Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los jaguares, el Sol es invocado.
Una manzana roja invita piedras.
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
Suegra y sin dinero, al brasero.
Ratón de campo, no lo caza el gato.
El ídolo hecho de barro que cruza el río no puede salvarse ni a sí mismo.
Este mundo es un fandango, y el que no lo baila, un asno.
El hombre propone y Dios dispone.
Quien tiene pan y tocino, ¿a qué quiere pleitos con su vecino?.
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
Mucho ruido y pozas nueces.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
Del falso bien viene el auténtico mal