Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
El que tenga la cola de zacate, que no se acerque a la lumbre.
La uva de Torrentes ni la comas ni la des; para vino buena es.
A la vaca, hasta la cola le es abrigada.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
Quien hace un cesto hace cien.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
Cada gorrión tiene su corazón.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
Zorra en viña, aligera la vendimia.
A comida de olido, pago de sonido.
Buena es la guerra para el que no va a ella.
No tuve ningún lugar donde esconderme del trueno, así que ya no le temo
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
Empleando todas sus fuerzas, hasta el ratón podría devorar al gato.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
Cabra que tirar al monte no sabe, si entra no sale.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
A dos días buenos, cientos de duelos.
Serio como perro en bote.
El otoño de lo bello, es bello.
A quien vela, todo se le revela.
Firma papel y te encadenarás a él.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
Por la plata baila el mono.
Hijo ajeno, candela en el seno.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.