Libro prestado, libro perdido.
Remo corto, barca pequeña.
Quien no se ocupa en vivir esta muriendo continuamente.
Mujer asomada a la ventana o es puta o esta ENAMORADA.
Sana sana potito de rana si no sana altiro sanará mañana
Genio y figura hasta la sepultura.
Cochino matado, invierno solucionado.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
A las obras me remito.
Una obra acabada, otra empezada.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
Quien no tiene quiere más.
El beso es al amor lo que el rayo al trueno.
Si la casa se quema, calentémonos en ella.
Jueves lardero, carne en el puchero.
El Juez, derecho como la viga del techo.
Jamón y porrón, hacen buena reunión.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Hombre es hombre y al "contao", da su bote y cae "parao".
El corazón no sabe mentir
Lo que la corriente trajo, se va por el mismo atajo.
Hombre osado, bien afortunado.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
Cuando me dan lo que quiero, tengo un genio como un cordero.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
De trigo o de avena, mi casa llena.
Como hormigas en la sartén al fuego.
Un corazón tranquilo es la vida del cuerpo
Ver y no tocar, se llama respetar.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
Buen comedor, buen dormidor.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
Cada uno es artífice de su ventura.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
El trigo en la panera, y el vino en la bodega.
Promesa de enamorado, promesas de marinero
Lo que hoy somos descansa en lo que ayer pensamos, y nuestros actuales pensamientos forjan nuestra vida futura.
Más vale buen viento que fuerza de remos.
El pan, por el color; y el vino, por el sabor.
Del trabajo nace el descansar.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
Llanto de viuda, presto se enjuga.
Pollo nuevo y vino anejo, hacen mozo al hombre viejo.
Date un pellizco y conocerás el dolor del amigo
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
Cabeza grande, talento chico.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.