Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
Sale Marzo y entra Abril, nubecitas a llorar y campitos a reír.
Piensa el avariento que gana por uno y gasta por ciento.
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
El dinero es bueno para siervo, malo para dueño.
Del jefe y del perro viejo, mejor cuanto más lejos.
Por la víspera se conocen las fiestas.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
Café cocido, café perdido.
Más vale aprovechar que tirar.
La ocupación constante previene las tentaciones.
El mundo es de la gente activa
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
Por donde pasa moja.
Si me das pescado, comeré hoy; si me enseñas a pescar, podré comer mañana.
El vino como el rey, y el agua como el buey.
Reinos y dineros no quieren compañeros.
Lo prestado, ni agradecido ni pagado.
Para mejor pasar la vida, tener esposa y querida.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Del odio al amor hay solo un paso.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Cuando en septiembre acabes de vendimiar, enseguida ponte a sembrar.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Plata de cura, ni luce ni dura.
A quien lucha y suda la suerte le ayuda.
En enero, cásate compañero y da vueltas al gallinero.
Suelo mojado, cajón seco.
El amigo verdadero ni contra tu honra ni contra tu dinero.
Cuando la puta está a la puerta y el oficial tiene cerrada la tienda, ten por cierta la fiesta.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
El dinero no es Dios; pero hace milagros.
En martes, y tu hijo cases, y tu cerdo mates.
Buenas palabras y buenos modos dan gusto a todos.
La práctica perfecciona.
Eso no te lo despinta nadie.
Planta, siembra y cría, vivirás con alegría.
No por mucho madrugar amanece más temprano.
Al son que te tañan, a ése baila.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
El agua fluye, las piedras se mantienen.
En lo que el hacha va y viene, descansa el palo.
Si quieres un día bueno: hazte la barba; un mes bueno: mata puerco; un año bueno: cásate; un siempre bueno: hazte clérigo.
Si amas algo, déjalo libre. Si regresa es tuyo.
A barriga llena, corazón contento.
De pronto, nadie es tonto; después quizá lo es.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.